lunes, 23 de julio de 2018

WASHINGTON-El presidente Donald Trump afirmó este lunes que EEUU vive un “renacimiento económico” al destacar la calidad de productos “hechos en EEUU”, entre éstos botas tejanas, bates de béisbol, equipos militares y automóviles, aun cuando sus aranceles punitivos aumentan el riesgo de una nociva guerra comercial con aliados en Europa, Asia y Norteamérica.
Trump pasó revista a un amplio gama de productos con la etiqueta de “Hecho en EEUU” durante la segunda feria anual en el césped sur de la Casa Blanca, pensada para poner en escaparate el ingenio de empresas manufactureras y trabajadores estadounidenses.
“Estamos en medio de un renacimiento económico en EEUU… Estados Unidos jamás ondea la bandera blanca (de rendición); solo ondeamos la bandera roja, blanca y azul. La era de la rendición económica de EEUU se acabó”, afirmó Trump, al dirigirse a unos 50 líderes empresariales.
Durante un discurso con alta carga de populismo económico, el mandatario destacó los resultados de su política económica, incluyendo la tasa de desempleo más baja en casi un siglo; negociaciones por un “comercio justo” en la arena internacional, y el retorno de empleos en las industrias de acero y manufactura.
Trump señaló que su gobierno está en negociaciones con países que, según repitió, han tomado ventaja de EEUU en el comercio internacional, incluyendo China y México.
Respecto al futuro del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), Trump dijo que su Administración continuará dialogando con las autoridades mexicanas para lograr “algo muy dramático, muy positivo para ambos países”.
Su gobierno, continuó, también persigue “justicia” de la Organización Mundial de Comercio (OMC), organismo a cargo de resolver disputas comerciales a nivel internacional.
En ese sentido, Trump repitió el mensaje que le ayudó a ganar la presidencia en 2016 de que Estados Unidos no permitirá que otros países continúen prácticas comerciales “injustas”, ya que su gobierno dejará pasar a quienes “hacen trampa” con el comercio.
El evento, según explicó la Casa Blanca tuvo el objetivo de demostrar el compromiso de la Administración con un aumento del sector manufacturero en Estados Unidos, con productos hechos en los 50 estados del país.
Para que un producto tenga la etiqueta de “Hecho en EEUU”, la Comisión Federal de Comercio requiere que éste haya sido manufacturado enteramente o casi por completo en este país, con poco o ningún componente extranjero.
Además, el producto en cuestión tiene que ser ensamblado en EEUU y la empresa y sus operaciones en manos de estadounidenses.
Así, el escaparate incluyó productos hechos en los 50 estados del país, entre éstos cuchillos de Alaska, mangueras de California, tablas de snowboard de Colorado, pantalones vaqueros de Florida, gorras de Nueva Jersey, vajillas de Nueva York, y muebles de Nuevo Mexico, entre otros.
En el jardín de la Casa Blanca, Trump señaló en particular un caza “F-35” de la empresa Lockheed Martin, un camión F-150 de la empresa Ford, y una lancha rápida de la empresa Ranger Boats, de Arkansas.
El evento en la Casa Blanca, sin embargo, se produjo mientras Trump acerca cada vez más a Estados Unidos a una nociva guerra comercial con sus aliados que, junto a un posible aumento en las tasas de interés, podrían entorpecer o perjudicar la trayectoria de crecimiento económico del país.
En mayo pasado, Trump ya había anunciado aranceles por un 25% en las importaciones de acero y por un 10% en las de aluminio, como parte de un esfuerzo por fortalecer a las industrias nacionales. Las represalias de los países afectados ya están provocando un aumento en el costo de producción para los fabricantes de automóviles en EEUU, mientras que las empresas manufactureras también han realizado despidos para reducir sus costos.
La Reserva Federal ya incrementó las tasas de interés en dos ocasiones este año, y no descarta tener que hacerlo de nuevo en dos ocasiones antes de que termine el año, lo que podría golpear el bolsillo de los consumidores.
Desde que Trump asumió el poder en enero de 2017, su administración ha eliminado una serie de regulaciones federales, y el Congreso, bajo control republicano, le dio luz verde a los recortes de impuestos más grandes en la historia reciente de Estados Unidos. Además, la economía va camino de un aumento del 4% en la productividad para el segundo semestre.
Pero esos logros, según han advertido analistas, podrían esfumarse si Trump persiste con su amenaza de imponer más aranceles contra exportaciones de China o de la Unión Europea, por encima de los que ya impuso contra las de Canadá y México, sus socios dentro del TLCAN.
La Administración Trump ha querido usar la amenaza de más aranceles como pieza de negociación para frenar la “injusticia” de aliados como China y la Unión Europea en el comercio internacional, sin tomar en cuenta que esos países pueden responder con represalias similares.
El sector manufacturero, de hecho, ha advertido contra una posible guerra comercial que, al final, perjudicará a trabajadores y consumidores en este país por el encarecimiento de los productos.
El jueves pasado, durante una audiencia en la Cámara de Representantes, representantes del sector automovilístico indicaron que la imposición de aranceles en automóviles y refacciones del exterior, como lo amenazó Trump el mes pasado, causarían un gran daño a la economía.
El Departamento de Comercio ha recibido más de 2,000 comentarios del público, en su mayoría en contra de los aranceles a las importaciones de automóviles.
 Fuente: Diarionyl
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